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Editoriales musicales de Euskal Herria

(s. XV-1950)


Siglo XIX

Al poco tiempo de iniciarse el nuevo siglo, encontramos la referencia a un memorial que Vicente Garviso presenta a la R.S.B.A.P. en 1801, donde describe un nuevo método para imprimir música, acompañado de algunos ejemplos musicales. Poco después, comienzan a aparecer las primeras publicaciones musicales modernas relacionadas con la música y la edición musical vasca.

En 1802 Antonio de Undiano publica Instrucción metódica, expeculativa y práctica, para enseñar a cantar y tañer la música moderna y antigua de Mateo Antonio Pérez de Albéniz, maestro de capilla de la parroquia de Santa María de San Sebastián. En esta ciudad nace en 1812 la Casa Baroja, uno de los editores locales más representativos del siglo, responsable de la publicación de notables obras musicales.

En 1813 se publican en París los primeros ejemplos de música vasca impresa, gracias a los dos zortzikos del Conde de Peñaflorida y de Mme. Mazarredo, publicados por Narciso Paz. En segundo lugar hay que señalar las obras que Joaquín Tadeo de Murguía publica en la Collection des meilleurs Airs Nationaux Espagnols de la editorial Mme. Benois. También en París, la casa Ph. Petit publica entre 1816 y 1826 los tres cuartetos de cuerda de J. C. Arriaga.

Retrato de Juan Ignacio de Iztueta

 En San Sebastián, en 1826, el anteriormente mencionado Ignacio Ramón Baroja imprime la obra Euscalcun anciña anciñaco…. de Juan Ignacio de Iztueta, primera recopilación de música vasca profana que recoge 52 melodías vinculadas a la danza. La misma casa editorial publica en 1864 el Método teórico práctico canto llano de José Juan Santesteban y otras obras de interés.  

A partir de mediados de siglo aumenta la presencia de los almacenes de música en las principales ciudades de Euskal Herria. En San Sebastián surge la Casa Almacén Santesteban (1854) que publica importantes obras de José Juan y José Antonio Santesteban como Colección de Aires Vascongados (1862) o la ópera Pudente  (1879), así como obras de otros compositores vascos (Modesto Letamendía, José María Iparraguirre, etc.).

También en Bilbao, hacia 1850 comienzan a surgir almacenes de venta de material musical: Juan Reynoso (1859), Almacenes Almann (1864), José Aranguren (1881), José Pablo Calvo, Cordovín Eleuterio Villar (1883) o Casa Toña; en Pamplona otro ejemplo del sector es la actividad comercial y editorial de Narciso Rada. 

Fuera del territorio vasco surgen también iniciativas como la del músico, grabador y editor Bonifacio Eslava, que en pocos años edita en Madrid numerosas partituras de compositores vascos como Hilarión Eslava, Mariano García Zalba, Ambrosio Iraola o Sebastián Iradier. Asimismo, otras editoriales madrileñas, entre ellas, Antonio Romero y Andía, Fuentes Asenjo, Saco del Valle, Mariano Martín, Pablo Martín, Casimiro Martín, Andrés Vidal o Benito Zozaya publican música de compositores vascos (F. Gorriti, A. Arriola, E. Arrieta, J.Mª Guelbenzu, Valentín Zubiaurre, J. Gaztambide, Dámaso Zabalza, Pablo Sarasate, etc. etc.). También en Madrid se crea en 1875 la Casa Erviti, importante centro de actividad editorial y comercial creado por el músico José Erviti que en 1891 se traslada a Donostia.

Cubierta de la partitura "Tavira" de Ercilla editada por Dotesio

En el último cuarto de siglo proliferan notablemente las editoriales y almacenes de música. Según P. Leiñena en esta época se produce el despegue editorial en el País Vasco, favorecido por la progresiva normalización de las enseñanzas musicales o el floreciente mercado de venta de instrumentos y partituras [P. Leiñena. Guía de editoriales musicales de Euskal Herria. En: Musiker, n. 15, 2007, p. 331]. Al mismo tiempo, la industria editorial que durante muchos años estuvo anclada en Madrid se expande hacia la periferia de la península, abriéndose negocios en ciudades como Barcelona, Bilbao, Santander, Sevilla, La Coruña o Valencia.

En Euskal Herria nacen, entre otros, las editoriales A. Díaz y Cia (Donostia, ca. 1893), Aramburu y Compañía (Bilbao, 1898), y, sobre todo, en 1885 nace en Bilbao la editorial Casa Dotesio. Fundada por el químico francés Louis Ernest Dotesio (1855-1915), comienza a abrir nuevas sedes en Madrid, Barcelona, Santander o París desarrollando una intensa actividad editorial. En lo que a música vasca se refiere, destaca la publicación de las obras completas de N. Ledesma (1893), de un cuarteto de Arriaga (1888), así como la Colección de cantos vizcaínos preparada por Bartolomé de Ercilla (1896/97).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  


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