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EL TXISTU

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La versión vasca

Los instrumentos conocidos como txistu y tamboril vascos se basan en la pareja flutet-tambourin, aunque presentan características particulares que los distinguen claramente de otros de la misma familia. Estas, según los datos históricos de que disponemos en la actualidad, se concretaron en el último cuarto del siglo XVIII, empujadas por el movimiento ilustrado, cuyos representantes más cualificados se reunían en la Sociedad Bascongada de Amigos del País y en su centro de enseñanza, el Seminario de Bergara.

R. Arrue    

Estos instrumentos tenían en el siglo XVIII un arraigo muy fuerte en el País Vasco. Juan Ignacio Iztueta escribió hacia 1820:

"Ezda sortu eta asmatuco ere euscaldunentzaco oslancai edo instrumento pozcarriagoric, nola diraden danboliña eta chilibitua5" (No se ha creado ni se inventará un instrumento más alegre para los vascos que el tamboril y la flauta).

Y añade más adelante

"Orain dalarik berrogei urte, gutxi gora bera, jarri zuen txilibitua musikan Pepe Anton zanak" (Hace cosa de cuarenta años, poco más o menos, el difunto Pepe Antón puso en música el silbo)6.

Este dato coincide con los llegados por otras vías que identificarían a Pepe Antón como José Antonio del Barrio, comerciante y protector del tamborilero lekeitiarra José Javier de Echevarría7. Iztueta conocía a este último por su amistad con Vicente Ibarguren, el tamborilero donostiarra8 junto al que Echevarría acudió a Madrid y visitó la corte, donde fueron agregados a un Regimiento Real9 y presentados por el Duque de Medinacelli en diferentes fiestas de la Corte, e incluso intepretaron funciones privadas para el Rey Carlos IV. Pepe Antón, José Antonio del Barrio, fue el mecenas que colaboró económicamente en la aventura madrileña. No está tan claro que fuera quien, directamente o por encargo, pusiera en solfa el silbo vasco. Tampoco fue el responsable de todos los cambios que se produjeron en los instrumentos en esta época.

Iztueta señala asimismo las novedades que a la pareja de instrumentos se le habían incorporado en su tiempo: cambio de tamaño de ambos, flauta y tamboril, renovación y actualización de repertorios, elevación de la consideración social del músico tamborilero, mal entendida en muchos casos, que se había tornado ya músico letrado.

La calidad en la construcción de los instrumentos mejoró, pues en el Seminario de Bergara parece habitual su utilización en música de Cámara y acaso tenga su origen en este entorno también la incorporación de lengüetas y boquillas metálicas:

"Para tocar su música se sirven los Vascongados de una especie de flauta dulce, que llaman Chilivituba, y en Español silvo: tiene solo tres agujeros para formar los tonos, y con su ayuda abraza dos octavas de estensión, empezando por el Cesolfaut más grave de la flauta común. La primera décima de su diapason, es bastante agradable; pero los tonos más agudos, son además de dificiles de sacar bien, poco gratos.
Según la naturaleza de este instrumento, cuando se quiere emplearlo en Orquesta se templa su primer Delasolre, con el Alamirre del violin, de modo que su parte debe estar escrita en la de los violines, entonación de un sostenido menos o un bemol más (...). Para la música de varias partes, usan de otro silvo mayor, que está naturalmente en tono de Capilla, y entonces, este hace la segunda voz (...) si se toca en sitios cerrados, entonces (sustituye al tamboril) una especie de salterio quadrilongo con seis cuerdas (el tambor de los franceses) a que llaman Chunchun (sic)10" .

Esta incorporación a la música culta de la pareja de instrumentos supone una cierta ruptura con la tradición anterior: se abandona el modelo de escala reducida y, además de escalar posiciones en el registro agudo, se incluye sin miedo el cromatismo en los repertorios que comienzan a incluir las melodías más de moda en cada momento. La tendencia anteriormente casi generalizada a la música modal11 se escora hacia la tonal12 y además, algo que lo distinguirá de otras flautas de la misma familia, el intervalo de semitono se produce entre la apertura del primer y segundo orificio13. La opción de escribir la música para txistu como instrumento transpositor se realiza también en estos años y se ha mantenido hasta nuestros días.

La aparición de un instrumento más grave, el silbote14, y la interpretación en conjuntos quedan atestiguadas, por lo que podemos suponer que el germen de la Banda tradicional de txistularis (dos txistus, silbote y atabal), se encuentra también aquí.


5 IZTUETA, J.I. Gipuzkoako dantza gogoangarrien kondaira edo historia. Euskal Editoreen Elkartea. Mensajero, Donostia, 1990, p 67.
6 Op cit, p 67.
7 RODRÍGUEZ, C. Los txistularis de la Villa de Bilbao, Bilbao Bizkaia Kutxa. Bilbao, 1999, p 83 y siguientes.
8 Nacido en Azpeitia, pero residenciado en San Sebastián.
9 "Yo conoci hace años en Madrid a dos de estos musicos en el Regimiento de Jaén que fueron la admiracion de muchos buenos profesionales de la Capilla del Rey" (sic). ZAMACOLA, J.A. Historia de las Naciones Baskas de una y otra parte del Pirineo Septentrional y costas del mar Cantabrico, desde las primeras poblaciones hasta nuestros dias. Imprenta de la Viuda de Duprat. Auch, 1818. Vol II, pp 261-262.
10 DONOSTIA, P. Cancionero Vasco. Eusko Ikaskuntza, Donostia, 1994, Tomo III, p 1535. Estas palabras forman parte de un informe titulado "De la Música del País Vascongado" que se entregó al antropólogo Wilheim von Humboldt en su viaje por el país en 1802 o quizá se le envió más tarde. Se ha creído que fue escrito por el erudito sacerdote durangués Juan Antonio Mogel. Pero acaso las palabras de la carta que José Mª Murga escribió al propio Humboldt se refieran a este informe y fuera José Mª Eguía el autor del mismo, o por no terminar este de hacerlo, se pasó el encargo a otra persona, el propio Mogel. No lo sabemos: "Habrá como un mes que estuve en Vitoria y vi al amigo Eguia, con quien como Ud. puede suponer, hablé mil veces de Ud. Le pedí la música y Letras Bascongadas, y le he vuelto a escribir sobre ello, pero Vm y yo sabemos que la actividad no es la mejor de sus prendas, y además de eso ha estado un poco indispuesto". Citado por BAGÜÉS, J. La Música en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, San Sebastián, 1990, Tomo I, p 224. Las hojas del informe están atacadas por un hongo que no permite la lectura de algunos fragmentos. De ahí los paréntesis para lo que se supone. La observación sobre la armadura musical parece referirse a la utilización de lo que hoy llamaríamos txistus en sol, no habituales. Sí concuerda, sin embargo, con la afirmación de Iztueta: "Txilibituak eta arratzak ere, askoz aundiagoak oi zituzten lenagoko danboliñak, oraingoak darabiltzatenen aldean" (Los txistus y tamboriles que usaban los antiguos tamborileros eran también mucho mayores que los que usan los actuales). Op cit, p 72.
11 Sobre las melodías anteriores a la reforma ilustrada puede verse, ANSORENA, J.I. "Iztueta eta Albenizen musika bilduma". En: Txistulari, nº 163 (Errenteria, 1995).
12 El contraste se observa fácilmente comparando las melodías de la colección Iztueta-Albéniz con las publicadas en el informe "De la Música del País Vascongado" anteriormente citado.
13 En la mayoría de las flautas de este tipo extendidas por el mundo, el semitono se produce entre el segundo y tercer orificio.
14 Entre las piezas musicales de dicho informe aparece una titulada así: Silbote.



 

 


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